martes, 12 de febrero de 2013

Trece de Febrero y miércoles, la (v)ida.

a ti
que me enlazabas los enfados con los reencuentros
y le dabas esa forma tan curiosa al acostarse
juntos
que me pedías más sin ni siquiera dejar de regalarte
cuando ni idea tenía de cómo palpitarte
todavía
que olías a descaro y a ternura
y nunca me bastaban uno sin el otro
vencidos

a ti
que me ofreces tu espalda sin pedirla
para colgar allí mis susurros
temblando
que aun no aprendiéndome del todo
abres los ojos y la boca y las manos siendo
niño
que sabes a limpio a luz a falta de miedo
llena ya una plaza de bailes encendidos
alumbrando

a ti
que eras pasado que sonríe frente a un mar
mas luego un presente cariacontecido
durmiendo
que fuiste el frío más hermoso entre mis dedos
llorando tibieza cuerda abajo
silencio
que bajaste sin dudar apenas un minuto
y me dejaste entrar pese a ser olvido
frágil

a ti
que viajas sin destino ni equipaje
sobre la piel y en este instante compartido
intacto
que intentas darle alas a los sueños rotos
a los sauces llorados a los abrazos deshechos
consiguiéndolo
que sabes sin saber y es casi tanto
como fingir que no hay abismo sin tus ojos
negros

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