sábado, 12 de enero de 2013

Trece de enero y domingo.

ya no eran los huesos
quienes cedían a destiempo
ni siquiera la Vida
en ese impás holístico e impasivo
porque la llevabas
cada vez que temblar era el motivo

porque tu lengua fue
en el desierto de ambas pieles
y digo fue y no es
dentro de un orgasmo roto en celos
porque tú ya no lates
y eres mar ahogándome toda en llanto
porque ya te has muerto
mientras los ojos olvidan abrazarse


sucio error en las manos
yo
pobre esencia que envuelve tu sexo
nunca nosotros
doliéndose el vacío incierto sin tenerse
siempre el despecho
del que terminamos aprendiendo demasiado

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