viernes, 28 de septiembre de 2012

trois cent soixante-quatre.

y nos perforó la realidad
el deseo intacto de no olvidarnos,
sucias las pieles.

sucio el intento de perdernos,
las verdades,
el insomnio.

sucias las letras que nunca supieron
hacer camino y
encontrarse.


(porque las paredes se suicidan
sangrando las heridas,
apenas un intento.

porque se enredan los miedos
colgados en la soga,
siempre una misma melodía.

porque desaparecen las voces
tejidas sin verdad,
sólo distancia.)

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